La tristeza.-
Tristeza, una palabra claramente identificable, todos sin duda hemos experimentado la tristeza por un sinfín de motivos que atañen al alma. La tristeza es una palabra que expresa un estado mental que perturba el alma y por tanto el nivel espiritual. La tristeza es no ser quien tú esperas ser, es perder lo que se tuvo ó lo que nunca fue para ti mismo. Es una flor marchita, que se deshace con la lluvia y renace al calor del sol. Es ese espacio vacío que no podemos llenar de lo que deseamos. Es ese poema que nos abraza con las líneas del sentimiento y logra golpearnos con su verdad, ó con su mentira. La tristeza refleja las carencias del alma, es la fuga que necesita desahogo. Es la ausencia de un ser querido ó de tu peor enemigo. Es el lecho vacío. El álbum familiar lleno de recuerdos dulces y amargos. Son las madrugadas en vela de pesados insomnios. El adiós de un ser amado. El aullar de un perro fiel quien llora a su amo que ha partido. Pero en la tristeza la belleza se hace presente; y nos llena de sensibilidad para percibir pasadas situaciones indelebles de amor, gozo o alegría y nos hace recordar olores, esencias de infinita gratificación para nuestra alma. Oh tristeza que hoy me haces esperar a las palomas en la banca de un parque cuando en otro tiempo esperaba con tanta emoción a la mujer amada o simplemente a una grata amistad.
Lo fundamental es la capacidad sensitiva para percibir el mundo que nos rodea de una manera distinta para combatir la tristeza, emoción que nos hace atender sentimientos de desventaja y nos hace sentir perdidos y desamparados, vulnerables a los embates de la vida misma y sin percibir que nos acercamos a la antesala de la depresión que irremediablemente nos llevará a la muerte. Así, de niño, cuando mas nos afectan los sucesos, la terrible fatal noticia perturbo mis sentidos, había muerto aquel condiscípulo que vi siempre tan triste ,tan sombrío, sin siquiera ánimo para levantar la vista menos para entablar una relación de amistad. Verlo siempre triste me producía un desasosiego difícil de explicar, como si la tristeza pudiera ser contagiada o si se pudiera caer en la misma situación intelectual.
Por eso felicidad te persigo por doquier, a pesar de que eres una quimera, un sueño inalcanzable y con suerte un momento fugaz. No perderé por ti tristeza el ánimo, ni dejare entrar en mi la melancolía, superare el dolor que me orille, resguardare mis valores así como mis convicciones. Me defenderé con todo mi potencial de hombre para que no entres en mi ámbito. Tristeza no cuentes conmigo. Enseñado estoy a blandir el ánimo contra el mal tiempo y me sobrepongo a mis propias fuerzas; en mi flaqueza se manifiesta el poder de Dios.
Tristeza, una palabra claramente identificable, todos sin duda hemos experimentado la tristeza por un sinfín de motivos que atañen al alma. La tristeza es una palabra que expresa un estado mental que perturba el alma y por tanto el nivel espiritual. La tristeza es no ser quien tú esperas ser, es perder lo que se tuvo ó lo que nunca fue para ti mismo. Es una flor marchita, que se deshace con la lluvia y renace al calor del sol. Es ese espacio vacío que no podemos llenar de lo que deseamos. Es ese poema que nos abraza con las líneas del sentimiento y logra golpearnos con su verdad, ó con su mentira. La tristeza refleja las carencias del alma, es la fuga que necesita desahogo. Es la ausencia de un ser querido ó de tu peor enemigo. Es el lecho vacío. El álbum familiar lleno de recuerdos dulces y amargos. Son las madrugadas en vela de pesados insomnios. El adiós de un ser amado. El aullar de un perro fiel quien llora a su amo que ha partido. Pero en la tristeza la belleza se hace presente; y nos llena de sensibilidad para percibir pasadas situaciones indelebles de amor, gozo o alegría y nos hace recordar olores, esencias de infinita gratificación para nuestra alma. Oh tristeza que hoy me haces esperar a las palomas en la banca de un parque cuando en otro tiempo esperaba con tanta emoción a la mujer amada o simplemente a una grata amistad.
Lo fundamental es la capacidad sensitiva para percibir el mundo que nos rodea de una manera distinta para combatir la tristeza, emoción que nos hace atender sentimientos de desventaja y nos hace sentir perdidos y desamparados, vulnerables a los embates de la vida misma y sin percibir que nos acercamos a la antesala de la depresión que irremediablemente nos llevará a la muerte. Así, de niño, cuando mas nos afectan los sucesos, la terrible fatal noticia perturbo mis sentidos, había muerto aquel condiscípulo que vi siempre tan triste ,tan sombrío, sin siquiera ánimo para levantar la vista menos para entablar una relación de amistad. Verlo siempre triste me producía un desasosiego difícil de explicar, como si la tristeza pudiera ser contagiada o si se pudiera caer en la misma situación intelectual.
Por eso felicidad te persigo por doquier, a pesar de que eres una quimera, un sueño inalcanzable y con suerte un momento fugaz. No perderé por ti tristeza el ánimo, ni dejare entrar en mi la melancolía, superare el dolor que me orille, resguardare mis valores así como mis convicciones. Me defenderé con todo mi potencial de hombre para que no entres en mi ámbito. Tristeza no cuentes conmigo. Enseñado estoy a blandir el ánimo contra el mal tiempo y me sobrepongo a mis propias fuerzas; en mi flaqueza se manifiesta el poder de Dios.
